Hoy, entre la tragedia social hecha rutina y la asfixiante
retórica cínica gubernamental, los venezolanos estamos a merced de las
decisiones, cada vez más irracionales y viscerales, que toman un pequeño grupo
de individuos que se creen los dueños del poder político-económico y que muchos
se acostumbraron ciegamente a obedecer. Ya son 17 años que llevan gobernando en
Venezuela los enemigos de la libertad y la pluralidad, los nacidos del
resentimiento y la mala educación, los seguidores del comunismo cubano autollamados
hijos de Chávez, los nietos, pues, de Fidel Castro. Ya son 17 años de mentiras
repetidas y discursos desgastados; mucho tiempo en el poder llevan los
creyentes del pensamiento único y practicantes -por excelencia- del lenguaje
soez.
En este punto donde estamos, en el cual el colapso del
Estado y el descontento social les hacen las maletas a los huéspedes en
Miraflores, la represión y el terrorismo gubernamental se han profundizado.
Esto solo nos confirma que estamos en los últimos capítulos de la trágica
novela llamada “Revolución Bolivariana”, que no es otra cosa que la versión
suramericana de la anacrónica “revolución cubana”, y cuya producción fue
financiada con los dólares del consumismo mundial sediento de hidrocarburos
provenientes del subsuelo venezolano. Como toda novela –tanto mala como buena-,
ésta tiene sus últimos capítulos antes del final. Sin embargo, somos
tradicionalmente víctimas de nuestros propios deseos e ingenuidades, orbitando
-a lo latino y caribeño- en el masoquismo de la inmediatez y la desilusión.
Olvidamos de momento que nada que valga la pena se consigue fácilmente.
La libertad no es un objetivo, mucho menos un fin; la
libertad, lejos de algo estático, es un camino que se hace con disciplina y
educación. Un proceso que requiere de paciencia y considerada comprensión de
nuestra propia condición humana.
Un trío de expresidentes ha asumido la controversial tarea
de servir, a los jefes de la dictadura venezolana, con oxígeno y salvoconductos
lejos de nuestra región; una labor que se complica con cada día que pasa ya que
quienes dirigen Venezuela renunciaron a la política como herramienta para
gobernar el país. “El método de gobierno del tirano o del oligarca se reduce a
destruir, coaccionar o intimidar a todos los demás grupos en beneficio del suyo
propio”, dice Bernard Crick. Los accionistas radicales del PSUV no creen en el
orden pacífico y civilizado de gobierno; por el contrario, han decidido
apoyarse fielmente en la utilización de la violencia contra quienes disienten
de ellos y han desarrollado con dedicación una agenda de miedo y zozobra en la
colectividad como mecanismo de control social. No pueden dar vuelta atrás y
solucionar el desastre que han dejado, pues la fidelidad y lealtad “con el
proceso” la obtienen de quienes tienen en su haber los mayores niveles de
responsabilidad en crímenes de lesa humanidad, corrupción y narcotráfico. Cual
dinámica de carteles y mafias, solo a través de la complicidad criminal
consiguen la cohesión en los suyos.
En el discurso y en la práctica la violencia va en franco
aumento, llenando el ambiente nacional de terror. Cuando hablamos de terror,
hablamos entonces de un miedo muy intenso. Así entendido, podemos aceptar que
el gobierno no tiene el monopolio en esto. Hay en la oposición quienes están
generando terror; por eso son “terroristas”. Un remedo de Diputado denunciaba
que en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas se encontraban las armas
de la oposición y se conspiraba contra el gobierno. Creo que por ser hijo de la
mala educación y la decadencia, no podía decirlo mejor. ¿Cómo negar que en la
UCAB sobran libros y hombres libres? Los activistas sociales que nacen de las
universidades y las academias, así como también los dirigentes políticos que
promueven la democracia y las libertades, van generando un “miedo intenso”, un
pánico desestabilizador en las estructuras criminales que se hicieron del poder
en el país y se autodenominaron hijos y herederos de un supuesto legado.
Días atrás los empleados armados de la dictadura detuvieron
a un buen hombre, un líder que, nacido de la UCAB y de la lucha por la
libertad, inspiró a miles en el 2007. Desde el cierre de RCTV muchos jóvenes y
estudiantes salimos en todo el país y nos unimos por un cambio en la política
nacional; exigíamos respeto a la pluralidad y la libertad de expresión. Yon
Goicochea se convirtió en amigo y compañero para muchos, en un líder genuino y
colmado de valor y dignidad. Quienes conocemos a Yon sabemos bien que jamás
recurriría a la violencia, que sin duda es una persona valiente y decidida, que
cree en la paz y la lucha no violenta. Yon jamás ha necesitado ni necesitará
otras armas o herramientas para luchar que su corazón y su inteligencia. Su
fuerza radica en sus convicciones y su poder en sus conocimientos. Penosamente
absurdo que hagan tan patético montaje contra él, tan absurdo quizás como
sorprenderse en estos capítulos de esta conducta gubernamental.
Los humanos que vivimos en Venezuela y pensamos, sabemos que
un líder como él simplemente no puede estar en libertad bajo una dictadura como
la nuestra. Yon ingresa entonces en la lista de “terroristas” según voceros del
crimen organizado en Venezuela. Todo indica que él, quienes estamos presos y
todos a quienes aún no han podido encerrar, le generamos un “intenso miedo” al
debilitado, acomplejado y siempre irracional gobierno.
Llevo dos años hecho prisionero, sin juicio y sin pruebas en
mi contra, una posición poco alentadora; y justamente desde mi celda bajo
tierra, en medio de las reflexiones propias del cautiverio, quiero enviar un
solidario aliento a hermanos y hermanas que decidieron trabajar por una
Democracia moderna y asumieron la labor de construir un Partido Político
enarbolando la bandera de la Voluntad Popular en tiempos de dictadura. Hoy
están siendo perseguidos y arrestados en sus casas y trabajos, en sus
universidades y en las calles, amenazados por desear y creer en una Venezuela
donde se respeten todos los derechos para todas las personas. Desde mi corazón
quiero dar las gracias por no rendirse pese a las adversidades. No olviden que
estos no serán los únicos días difíciles en su andar, seguramente mañana y
pasado también, entonces sabrán que no han dejado de ser quienes son. Cometerán
errores y aciertos, son humanos y gracias a Dios que lo son. Cuando estén en
medio de la duda y la incertidumbre, recuerden de dónde vienen y cómo nacieron,
y dominarán el temor con humildad, con fuerza y con fe.
Lorent Saleh
Prisión Política SEBIN-La Tumba
Caracas, Venezuela.
Cortesía de: https://lorentgomezsaleh.wordpress.com/2016/09/11/el-terrorismo-en-venezuela/

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